Por Gastón Lopez.
Tenía un cuenta pendiente, solo una. La misión era de demostrar, aunque algunos pocos no esten convencidos, que es el mejor jugador de nuestro país y también uno de los más regulares del mundo en la actualidad. La parada no era para nada sencilla. David Nalbandian es uno de esos tipos a los que cualquier jugador al momento de mirar el cuadro siempre quiere evitar. Y mucho más aún después de la última semana donde venía d econsagrarse en Estocolmo, pero fundamentalmente porque estaba recuperando ese nivel que tuvo en este mismo periodo del año pasado y que no pudo prolongar en la presente temporada.
Pero Juan Martín Del Potro demostró que también sin tenis de alto vuelo y con mucha lógica igual se puede triunfar. Ganó por un 6/4 y 6/2, de manera contundente pero pasando mayores sobresaltos de lo que puede indicar el score final. Un gran saque, a veces con mucha potencia y otras tantas con ángulos imposibles, un revés que por momentos se hizo insostenible para el cordobés, y una elección de juego que pasó más por asegurar la pelota , no arriesgar y esperar la equivocación del rival, fueron los factores que hicieron que Del Potro transformara lo difícil en fácil.
Pasó Jarkko Nieminen. También David Nalbandian. La próxima estación se llama Roger Federer y más allá de que el sistema indique que el mejor es Rafael Nadal, es el suizo escollo más bravo con el que “Delpo” deberá chocar.
A un poco más de un mes de la gran final de Copa Davis, la torre de Tandil sigue firme en Madrid y la preocupación de los españoles empieza a ser mayor. Solo el detino sabrá si hará que en su propia casa y anticipando la batalla de la cual será testigo Mar del Plata, Rafael Nadal defina ante Juan Martín Del Potro el penúltimo torneo de Marters Series de la temporada.
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